De mi mente no puedo sacarte
en mis sueños tu siempre apareces,
permite me descansar dulcemente
permite me dejar de pensarte.
Quisiera dejar de preocuparme,
quisiera dejar de angustiarme
de lo que pasaría entre nosotros dos
de lo que dirían a nuestro alrededor.
El dulce y agrio sabor de lo que llaman amor
se convierte en mi condena y libertad,
tu, la culpable e inocente de tus actos,
y yo, el tonto que cayó ante tus encantos.
La única cura para este mal
lo he encontrado en tus ojos al mirar,
en tu sonrisa al presenciar,
en tu ausencia lamentar.
Mi mente me pide que deje de luchar,
mi conciencia me dice que no deje de intentar
mi orgullo me insiste en abandonar todo,
pero mi interior me suplica que no haga.
Ya no se a quien escuchar
si a la razón o al corazón,
pero cuando cerca estas
el corazón es el ganador.